LIBROS DIGITALES | Editora Digital | Del autor al lector

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Graciela Fernandez

Biografía:

 Graciela Fernández nació el 26 de febrero de 1960 en Rosario, Argentina. Cuando tenía ocho años su familia se mudó a Córdoba capital, enseguida a Unquillo, donde trascurrió parte de su infancia y adolescencia, y desde 1986 vive en Río Ceballos con su hija Carla y las perras y gatas de turno.

Lectora entusiasta desde niña, a los catorce años ya escribía poesías y relatos intimistas. Pero fue recién después de los treinta y cinco que decidió hacer realidad su vocación: ser escritora.

En 1998 Ediciones del Boulevard publicó en Córdoba su primer libro, Manual de Instrucciones para Recién Separadas (humor y autoayuda), que pese a lo explícito del título gustó por igual a mujeres y hombres. Incluido su ex, que andaba con un ejemplar a cuestas para enseñárselo a todo el mundo y proclamaba a los cuatro vientos que él era el “muso inspirador”.

A principios de 2000 empezó a escribir Como las uvas, su primera novela, incitada por un amigo escritor que le dijo que ella era una mezcla de Virgina Woolf y Corín Tellado... pero sin aclararle los porcentajes.

Entre 2002 y 2004 fue columnista invitada del diario digital El Zonda de San Juan; allí publicó artículos de opinión, en su mayoría humorísticos, con el seudónimo Peperina Exprés. Esos textos, y muchos otros más con los que tiene en mente armar un libro, pueden leerse en su blog, www.terincollado.blogspot.com

En contraposición con la imagen bohemia, o trasgresora, o erudita, que cultivan algunos colegas, Graciela no bebe, no fuma, no consume litros de café, no trasnocha, no se hace la intelectual, no cita cada dos palabras a filósofos o escritores de culto, no está deprimida, no ha intentado suicidarse y no se psicoanaliza; su único vicio es comerse una barrita de Chocolate Águila disolviéndola lujuriosamente en la boca de a pedacitos para que le dure más.

Lejos del mundanal ruido y del mundillo literario, lleva una existencia pacífica y espartana en una casa chiquita pero con una vista espléndida. Desde allí contempla las sierras y la vida, y cuando se inspira y le puede robar unas horas al descanso o al trabajo, escribe.

Se define a sí misma como “una persona feliz por convicción; ser infeliz sería una ingratitud, porque la vida me ha dado y me da mucho. Amo sin estridencias pero con lealtad a mi familia, mis amigos y lo que hago. Y sumo, siempre sumo: afectos, experiencias, enseñanzas, que multiplican la capacidad de mi corazón y mi cerebro para recibir cada vez más. Ojalá algún día pueda alcanzar la sabiduría del que escucha sin juzgar, entrega sin medir lo que recibe a cambio y enseña sin mezquindad todo lo que sabe”.

En 2011 decidió encarar el desafío de la edición digital de “Manual de Instrucciones para Recién Separadas”. La nueva versión, corregida y aumentada, hoy llega a sus lectores a través de Editora Digital.

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